“Prométeme que no me
seguirás más allá de la esquina, sino que te marcharás y me dejarás igual que
yo te dejo a ti”
Título original: Roman Holiday
Director:
William Wyler
Producción:
Robert Wyler, William Wyler
Duración:
118 minutos
Género:
comedia romántica
Actores
principales: Gregory Peck, Audrey Hepburn, Eddie Albert, Hartley Power,
Harcourt Williams, Margaret Rawlings
Lugar y año: Estados Unidos 1953
Sinopsis:
La princesa Anna se encuentra en Roma cumpliendo con sus
obligaciones diplomáticas cuando se ve abrumada por la rigidez de su ritmo de
vida. Ante esto decide ir a explorar la ciudad de Roma escapándose de sus
aposentos durante la noche.
Es entonces cuando conoce a Joe Bradley un periodista
ansioso por publicar una gran noticia.
Vacaciones en Roma es una película que destaca en muchos
campos.
En primer lugar el reparto de la película no podía haber
sido elegido de un modo más acertado. Audrey Hepburn hasta entonces no había
logrado ningún papel protagonista pero será a partir de esto momento cuando se
descubra su gran potencial. Este es el mejor papel de su carrera, aunque el
público la identifique más con la sobrevalorada desayuno con diamantes.
Respecto a Gregory Perk él ya era un actor de renombre y con
este film consiguió afianzar más su posición de galán en el cine, solo superada
por el gran Clark Gable.
Sin embargo la interpretación aunque correcta no supone un
reto debido a la escasa complejidad psicológica de los personajes.
El guión es sencillo y atrayente para el espectador, una
historia lineal y con escaso drama, algo que por sí solo no resultaría
suficiente para considerar a esta película uno de las mejores dentro de la
historia del cine.
Entonces ¿Qué es lo destacable en esta película? Sin duda el
escenario. El escenario en esta película es el gran protagonista. Roma es
presentada como un lugar en el cual puedes expresarte libremente.
La técnica usada en el rodaje del film es novedosa para la
época pues se da una importancia capital a los espacios empleando para ello
planos amplios y no centrándose exclusivamente en los rostros de los actores.
La película resulta una excusa perfecta para mostrar al
espectador la belleza de la ciudad. Cabe destacar la escena de la boca de la
verdad, que además de ser entrañable resulta ilustrativa para el espectador.
El vestuario y la ambientación en general fueron elegidos
muy adecuadamente dando un matiz de desenfado que encaja con la idea de
libertad ya expresada.
En cuanto al final me parece que contrasta con el tono
general de la película. En estos casos se espera un “…y vivieron felices para siempre” sin
embargo aquí el film aporta un inesperado realismo que es de agradecer para
aquel que rechaza los manidos tópicos de las comedias románticas.


Una pelicula que enamora
ResponderEliminar¡Qué entrañables recuerdos me trae esta magnífica película!
ResponderEliminarUn día de estos volveré a verla.
Estupenda crítica de este clásico del cine. Esta película me gustó mucho en su momento, pero ahora tengo ganas de volverla a ver.
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